El taller cabe
en un bolsillo
Quien está en la máquina no tiene un PC al lado. Tiene un teléfono. Ahí está su día, el reloj que arranca con el pulgar y los puntos que se está ganando — y nada más, porque nada más le hace falta.
- Tu día y tu reloj
- Tus puntos y los premios
- El tablero del equipo, si mandas
- Se instala desde el navegador
- No hay pedidos, ni precios, ni clientes. Eso no es de quien corta.
Un pulgar para arrancar
La pantalla se usa de pie, con guantes, con el teléfono en una mano. Por eso los botones son de 56 px y las letras son grandes: no es una versión pequeña del dashboard, es otra cosa.
Los puntos salen del reloj
Cada tarea trae un objetivo de tiempo. Terminar por debajo paga más, pasarse paga menos, y la cuenta la hace el servidor con los tramos que quedaron grabados — no con lo que diga el teléfono.
El teléfono enseña una proyección; los puntos que quedan grabados los calcula el servidor con los tramos reales. Si alguien cambia la hora del teléfono, no gana nada.
Cada punto tiene detrás su tarea, sus minutos y su fecha. Cuando alguien reclama que le faltan puntos, hay con qué responderle — que es lo que hace que esto no acabe en pelea.
Si alguien te ayuda, tu reloj sigue siendo el tuyo, pero la barra va contra el tiempo del equipo: son 110 minutos los haga quien los haga.
Y los puntos compran algo
Un sistema de puntos que no se canjea por nada es una hoja de cálculo con luces. El dueño pone los premios y cuántos puntos cuestan; quien los pide espera aprobación, y el saldo baja solo cuando se entrega.
Un teléfono, varias personas
Suele haber un teléfono del taller, no uno por persona. Cada quien entra con su cuenta y, al salir, la app se recarga entera: nada del anterior se queda en pantalla.
El tablero, solo si mandas
La pestaña «Equipo» —repartir tareas, ver quién está en qué— aparece únicamente si tienes ese permiso. Quien corta ve su día, y ya.
No hay nada que descargar
Se instala desde el navegador en un toque, y queda con su icono como cualquier otra app. Va con Ultra, en beta.
No se baja de ninguna tienda. Se instala desde nofacto.com/puntos.
Queda con su icono en la pantalla de inicio, abre a pantalla completa y funciona aunque el wifi del taller se caiga un rato. Sin Play Store, sin App Store, sin que nadie tenga que saber nada.
Un botón. Ya está instalada.
Abres nofacto.com/puntos en el teléfono del taller y el navegador ofrece instalarla: tocas «Instalar» y listo. Es el mismo mecanismo con el que se instala cualquier app moderna desde la web.
Si el navegador no te ofrece instalarla, abre el menú ⋮ de Chrome y elige «Instalar app». Nunca te va a quedar un botón que no hace nada.
En iPhone lo hace Apple a su manera
Safari no deja que una página se instale sola, así que ahí no hay botón: abres nofacto.com/puntos en Safari y son tres toques. Los enseñamos con dibujos, porque «menú compartir» no le dice nada a nadie.
- 1
Toca Compartir
El cuadrito con la flecha hacia arriba, en la barra de abajo de Safari.
- 2
Añadir a inicio
Baja un poco en la lista: dice «Añadir a pantalla de inicio».
- 3
Listo
Queda con su icono, como cualquier otra app del teléfono.
¿Y cómo llega el teléfono hasta allá?
Apuntas la cámara del teléfono a este código y abre nofacto.com/puntos, que es donde se instala. Nadie tiene que teclear una dirección, que es donde siempre se pierde la gente del taller.
nofacto.com/puntos